En imágenes

Entre las cosas maravillosas que no podemos poner en palabras simples, se encuentra ese afortunado don que es el #placer. Pocos animales son conscientes de esas aguas internas que han movido a la humanidad a través del #sexo, la #intimidad y todas esas artes que se expresan en aquellos que tienen la fortuna de disfrutar de sus dones, para los otros, quedan los recuerdos y las fantasías (cuestión nada despreciable). En estos tiempos, el variopinto gusto por estas acaloradas destrezas es presentado casi sin censura, su maravillosa complejidad se expresa desde los más crudos “perreos”, hasta las más sublimes poesías. Sin embargo, muchas veces es una imagen con apenas un par de líneas, la que nos atrae el hormigueo del recuerdo lujurioso o la reflexión profunda sobre el placer. Como en este #grabado de @nelsonplaza, mírenlo detenidamente, imaginen quienes son esos personajes, quién es el real y quién es el imaginario. Elucubren y ensueñen sus silencios con sus formas, porque el arte existe para trasladarnos, elevarnos y sumergirnos. En esta imagen, un hombre desnudo con su falo caído, sentado con una gran cabeza inflamada mira con zozobra a una mujer de sonrisa picaresca que cubre su vagina y gira sus ojos hacia un lugar que está fuera de esa habitación, ¿Quién es ella?, ¿Quién es él?, ¿Quiénes son los amantes del lado izquierdo que parecen detenerse a mirar la escena? Esta obra, que se eleva por sobre lo pornográfico, parece resumir un conjunto de fenómenos que ocurren a la vez y no se censura en dar cuenta de ellos. Sin dudas hablar sobre esta obra no es tan fácil, ni tan rápido como lo propia imagen logra comunicar su significado a nuestro interior y nos recuerda, que el mundo social se habrá detenido, pero no nuestros cuerpos. Mientras nuestro cerebro lucha por estabilizar la incertidumbre, la certeza de la carne nos ayuda a recordar que estamos vivos y seguimos vibrando. Todavía nos preguntamos ¿de qué sirve el arte?...





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